Ana Yansy

Ana-Yansy

Ana Yansy García, Ingeniera Agropecuaria, ha colaborado como Responsable de proyectos de Seguridad Alimentaria por más de diez años en la Asociación de Educación y Comunicación La Cuculmeca, en estos últimos cinco años su trabajo se ha realizado en 27 comunidades del Corredor Seco del Departamento de Jinotega. Actualmente liderea el consorcio establecido con tres organizaciones locales. Forma parte del Consejo Nacional de la red de Promoción de Agricultura Ecológica y participa en la Alianza de Semillas de Identidad.
Logrando que las familias a través de proyectos de soberanía y seguridad alimentaria adopten buenas prácticas agroecológicas, para vivir una vida sana y sostenible.

 

Soberania y Seguridad Alimentaria

Como es conocido, el concepto de Soberanía Alimentaria fue lanzado por Vía Campesina en 1996 en Roma, durante un Foro Mundial por la Seguridad Alimentaria que se realizó paralelo a la Cumbre Mundial de la Alimentación organizada por la FAO. En el momento de su lanzamiento, la Soberanía Alimentaria fue definida por la Vía Campesina como:

“El derecho de los pueblos, las naciones o las uniones de países a definir sus políticas agrícolas y estrategias sustentables de producción, distribución y consumo de los alimentos sin ningún dumping frente a países terceros que garanticen una alimentación sana.

Respetando las propias culturas y la diversidad de los modos campesinos, organiza la producción y el consumo de alimentos acorde con las necesidades de las comunidades, otorgando prioridad a la producción para el consumo local y doméstico. En ese sentido, la soberanía alimentaria restituye el derecho de los pueblos a elegir lo que comen y de qué manera quieren producirlo.

La soberanía alimentaria incluye el derecho a proteger y regular la producción nacional agropecuaria y a proteger el mercado doméstico del dumping de excedentes agrícolas y de las importaciones a bajo precio de otros países, por tanto deben constituirse como prioritarias en las políticas de comercio”.

El concepto de seguridad alimentaria surge en la década del 70, basado en la producción y disponibilidad alimentaria a nivel global y nacional. En los años 80, se añadió la idea del acceso, tanto económico como físico. Y en la década del 90, se llegó al concepto actual que incorpora la inocuidad y las preferencias culturales, y reafirma la seguridad alimentaria como un derecho humano.

La SAN se refiere al estado de disponibilidad y estabilidad en el suministro de alimentos, de tal forma que todas las personas, todos los días, de manera oportuna gocen de su acceso y puedan consumir los mismos en cantidad y calidad, y tengan accesos a otros servicios, tales como: saneamiento, salud y educación, que aseguren su bienestar nutricional.

Hace 20 años que un naciente movimiento de las y los campesinos del mundo articulados en La Vía campesina, llega al principal escenario internacional, ante la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que reunía a los gobiernos en la “Primera Cumbre Mundial de la Alimentación” (13-17 noviembre de 1996) con la finalidad de tomar urgentes medidas y formular un plan de acción conducente para hacer frente a unos de los grandes flagelos que asistía a la humanidad ante la pavorosa cifra de 680 millones de hambrientos en el mundo. Sin duda que esta misión central de la FAO de impulsar a los gobierno a definir política, programas y recursos para un plan de acción llamado a enfrentar esta dramática situación, se ve amenazada por los mercantilistas intereses del capital que sólo ve esta grave situación como uno de los negocios que les reportará enormes ganancias económicas y, a la vez, mantener un dominio político frente a los estados que cada vez se hacen más dependientes de la producción agrícola a gran escala del agronegocio.

La agricultura ecológica campesina

Las iniciativas productivas agroecológicas en todos los países Latinoamericanos, mantenidas por las comunidades y pequeños y medianos productores, desde siempre han demostrado su viabilidad económica, social y ambiental. Sin embargo, a pesar de su crecimiento, hasta el momento, la producción agroecológica en América Latina no cuenta con el respaldo de políticas públicas favorables y de largo plazo, para consolidarse como alternativa para los pequeños productores y para enfrentarse a las presiones de la agroindustria monopólica que destruye alimentos, ecosistemas, recursos genéticos pueblos.

La agricultura ecológica como parte de la propuesta de soberanía alimentaria fomenta la participación de las organizaciones de campesinos o pequeños y medianos productores, en la formulación de políticas y en la toma de decisiones que tengan que ver con nuestra soberanía productiva y alimentaria, y con el acceso, uso y conservación de los recursos naturales. Apunta a recrear el conocimiento ancestral y las tradiciones alimenticias de nuestros pueblos; y como propuesta ambiental se fundamenta en la conservación de los recursos naturales y el mantenimiento de las funciones de los ecosistemas.

Nicaragua cuenta con más de 7,000 pequeños y medianos productores y productoras quienes practican la agricultura ecológica en forma de agricultura orgánica certificada en 70,000 ha.

Las fincas de estas familias producen más de 30 rubros y se estima que la actividad contribuye a exportaciones por un monto de más de 29 millones de dólares al año, además de los beneficios y externalidades sociales y ambientales positivas que genera la actividad.

Marco jurídico nicaragüense para la seguridad y soberanía Alimentaria

En junio de 2007 el Parlamento de Nicaragua aprobó en lo general la Ley 693 de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional (SSAN). Sin embargo, la votación artículo por artículo se trabó y la ley fue reenviada a una comisión especial para ser nuevamente estudiada, en búsqueda de un consenso entre las diferentes fuerzas políticas. Después de dos años, y gracias al esfuerzo de las organizaciones de la sociedad civil comprometidas con esta temática, una leve mayoría de diputados logró aprobar una ley SSAN que pretende garantizar el derecho de los nicaragüenses a tener alimentos suficientes para sus necesidades vitales. La ley de SSAN contiene elementos importantes, como la creación de una Comisión Nacional de Soberanía y Seguridad Alimentaria y de una Secretaría Técnica SSAN que administrará la relación entre la Comisión Nacional y la Comisión Técnica (COTESSAN).

Además incentiva la construcción de una verdadera soberanía y seguridad alimentaria a partir de los poderes locales, con la creación de los Consejos Municipales de SSAN presididos por los alcaldes, con el compromiso de empujar ese tema en los municipios, destinando los fondos necesarios.

En el año 2009  el gobierno de Nicaragua presenta la Política Sectorial de Seguridad y Soberanía Alimentaria y Nutricional. Según el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), para el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, esta política es el eje central por medio del cual se articulan los instrumentos para un desarrollo rural incluyente, que permitirá la implementación de la estrategia sectorial, para sumar esfuerzos que faciliten el cumplimiento de la visión de gobierno, plasmada en el Plan Nacional de Desarrollo Humano. La política SSAN pretende lograr el suministro de servicios adecuados a lo largo de las cadenas de valor agroalimentarias (asistencia técnica, crédito e incentivo a la producción, post cosecha y agroindustria, acopio, tratamiento, almacenamiento, apoyo a la comercialización, información, educación, capacitación y la comunicación) que garanticen el uso sostenible de los recursos naturales -tierra, agua, bosques- y se sometan a procedimientos, normas y regulaciones que estimulen la producción y productividad de cultivos alimenticios, priorizando los de consumo básico (arroz, fríjol, maíz, sorgo, carne, leche y derivados) en un esfuerzo articulado que dinamice en el sector rural a los pequeños y medianos productores/as.

En Nicaragua contamos con una ley de Seguridad y Soberanía Alimentaria y Nutricional muy avanzada en comparación a otros países de la región, sin embargo ya comenzamos a resentir la invasión de todo tipo productos procesados en el exterior, sometiendo y modificando los hábitos de consumo. Asimismo, según lo acordado en los TLC como el CAFTA, ADA, etc., en poco tiempo (2020) entrarán libre de aranceles todos los productos alimenticios que vendrán a competir con los nacionales.

En esta última década todos los sectores empresariales, trabajadores y gobierno han manifestado su satisfacción ante los avances macroeconómicos logrados, sobre todo en lo referido a la inversión en infraestructura productiva y social, como carreteras que interconectan a todos los municipios, la electrificación rural, la cobertura en las comunicaciones inalámbricas, fibra óptica, el modelo de seguridad ciudadana, la prevención y auxilio ante desastres naturales, los programas sociales, la educación básica y universitaria, el sistema de salud, el control epidemiológico, programas de apoyo a comunidades afectadas por sequías, programas dirigidos a las mujeres, etc. El gran reto para el sector social de la economía y en particular para la agricultura familiar campesina e indígena es demostrar capacidad real de producir alimentos con calidad y cantidad según lo demande la sociedad. Ello implica elevar la productividad, superar el retraso tecnológico para implementar la agroindustria alimentaria que asegure la calidad total, o lo que denominan trazabilidad de los alimentos, con una visión agroecológica, con producción sin tóxicos, con agricultura protegida frente al cambio climático. Esta revolución agroindustrial alimentaria motivará a la juventud para quedarse en la generosa actividad de producir alimentos y contribuir al refrescamiento del ambiente. De lo contrario, nuestros modelos de vida y economías locales serán desplazados y con ello se intensificará el éxodo hacia los países del norte en búsqueda de una mejor o peor vida.

Experiencia a nivel local:

Partiendo del análisis anterior, especificar en qué influye a nivel local… en esta parte hablar sobre la experiencia de La Cuculmeca y sus aportaciones a esta temática (sobre las acciones que se desarrollan como organización y aquellas a desarrolladas en alianzas)

La Asociación de Educación y Comunicación “La Cuculmeca” en 1991, en conjunto con el Movimiento Ambientalista Nicaragüense inicia con la promoción de la caficultura orgánica. En el año 1,994 se inicia el proceso de formación a promotores sobre agricultura orgánica, posteriormente a solicitud del Colectivo Eyling Espinoza se amplía la intervención  a Santa Rosa del Cuá considerando un nuevo reto porque decidieron trabajar de manera orgánica y promover la agricultura ecológica hacia las comunidades aledañas con apoyo de La Cuculmeca. Fue en el año 1999 que la organización comenzó su experiencia de inversión productiva en patios y parcelas y luego de 5 años desarrolla dos proyectos de Seguridad Alimentaria en el sector de El Cuá y la Zona Seca Norte de Jinotega apoyados por Intermon-Oxfam, Entraide et Fraternité, así mismo el proyecto de Aves Criollas.

Por otra parte la organización forma parte de las redes nacionales que promueven la Soberania Alimentaria, entre estas: red de Promoción de Agricultura Ecológica, Alianza de Semillas de Identidad, Movimiento Agroecológico de Nicaragua, con las que se ha venido desarrollando un proceso de formación y de sensibilización.

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